Qué hace esta herramienta de dividir y cortar video
Esta página resuelve dos tareas que suelen obligarte a instalar un editor. La primera es recortar: elegir un inicio y un fin y quedarte solo con ese tramo, como cuando quitas el principio donde ajustabas la cámara o el final donde todavía no habías apagado el micrófono. La segunda es dividir: partir un archivo largo en varios archivos más pequeños para que quepan en un mensaje, en una publicación o en una carpeta ordenada. En ambos casos el resultado llega en formato MP4, listo para reproducirse en cualquier teléfono o computadora.
El recorte manual te muestra la vista previa del video y dos controles: uno para el inicio y otro para el fin. Mientras mueves los controles ves la duración exacta del tramo que vas a exportar, así evitas adivinar con la barra del reproductor. Cuando el tramo está bien, la herramienta genera un único archivo MP4 con ese contenido.
Tres formas de partir el mismo video
Dividir por tiempo reparte la grabación en bloques iguales. Eliges 1, 2, 3 o 5 minutos y la herramienta calcula cuántas partes hacen falta; si la duración no coincide exactamente, la última parte se lleva el sobrante. Es la opción más predecible cuando ya sabes cuánto dura cada pieza que necesitas, por ejemplo para subir una serie de historias o para separar una clase en lecciones cortas.
Dividir por pausas trabaja con el audio. La herramienta busca los silencios de la grabación y propone un corte en el centro de cada pausa, de modo que ninguna parte empieza ni termina a mitad de un silencio. Por defecto considera silencio lo que baja de −30 dB durante 0,7 segundos o más, y un control de sensibilidad te deja abrir o cerrar ese umbral: sube la sensibilidad si faltan cortes en pausas cortas, bájala si aparecen cortes donde no los quieres. Cada corte sugerido se puede mover un segundo hacia adelante o hacia atrás, o quitarse por completo, antes de exportar.
Cuando activas una duración máxima por parte, la herramienta evita que algún archivo se pase del límite. Parte el video en la pausa más cercana que quede dentro del máximo; si en ese tramo no hay ninguna pausa, corta exactamente en el máximo para no superarlo. Así puedes pedir, por ejemplo, que ninguna parte pase de 60 segundos y quedarte tranquilo aunque la grabación tenga minutos enteros sin silencios.
Calidad rápida o calidad precisa
La opción Preciso es la que viene seleccionada. Vuelve a codificar el tramo con H.264 para la imagen y AAC para el sonido, y el corte cae exactamente en el segundo que marcaste, sin fotogramas de más por delante. Es la indicada cuando el principio de la parte tiene que coincidir con una frase o con un cambio de escena.
La opción Rápido no vuelve a comprimir: copia las pistas del video tal como están, así que termina bastante antes y la calidad es idéntica al original. A cambio, el corte se apoya en el cuadro clave más cercano, de modo que la parte puede empezar unos instantes antes o después de donde lo pediste. Sirve cuando lo que importa es la velocidad y unos milisegundos de diferencia no cambian nada, como partir un video en bloques generales.
Cómo se descargan las partes
Cada parte aparece con su nombre propio, parte-01, parte-02, parte-03 y así sucesivamente, con su duración y su botón de descarga individual. Cuando hay más de una, también aparece el botón para descargar todo en un ZIP: la herramienta arma el archivo comprimido dentro del navegador y lo entrega como una sola descarga. No hay servidor intermedio ni cola de espera.
Durante el proceso verás el avance de la parte que se está generando y el avance total del conjunto. Si quieres frenar, el botón de cancelar detiene el proceso enseguida y conserva las partes que ya estaban listas. Y si una parte falla por algún motivo, la herramienta no tira el trabajo de las demás: te avisa cuál no se pudo generar y el resto sigue disponible para descargar.
Para quién sirve
- Creadores de contenido: para cortar una transmisión larga en clips sueltos o separar una entrevista en el bloque de cada invitado.
- Profesores y capacitadores: para partir una clase en lecciones de unos minutos o quitar los minutos iniciales en los que se esperaba a los participantes.
- Equipos de comunicación: para llevar un video interno de veinte minutos a tres resúmenes que se puedan ver en el teléfono, en el colectivo o en la cola del almuerzo.
- Familias y viajeros: para recortar una grabación y dejar solo el momento que se quiere compartir, sin instalar un editor ni aprender a usarlo.
Límites y buenas prácticas
El archivo de entrada puede pesar hasta 300 MB. Ese límite existe porque todo el trabajo ocurre en tu equipo: el navegador necesita memoria para tener el video, generar cada parte y guardar el resultado mientras decides qué descargar. Si tu archivo pesa más, recórtalo primero en otro dispositivo o elige una grabación más liviana. También conviene mantener la pestaña abierta hasta que la barra llegue al cien por ciento y evitar que el teléfono apague la pantalla durante el proceso.
La duración de cada parte depende de la calidad elegida y del tamaño del video. Las partes con calidad rápida salen antes y pesan casi lo mismo que el original; las precisas se reencodifican y su peso varía un poco según lo que dure el tramo. Antes de publicar, reproduce el primer y el último minuto de cada parte para confirmar que el corte quedó donde querías y que el sonido llega completo hasta el final.
Por qué ocurre en tu navegador
La alternativa habitual es subir el video a un servicio en línea, esperar en una cola y bajar el resultado, con la molestia de que tu archivo viaja a un ordenador que no controlas y a veces se queda ahí guardado. Aquí no hay subida: el navegador abre el archivo desde tu equipo, hace el análisis de audio, corta cada parte y te entrega los MP4. Puedes comprobarlo tú mismo desconectando la red después de abrir la página: la herramienta sigue respondiendo porque no depende de un servidor.
Tus archivos nunca salen de tu equipo. No pedimos cuenta, no pedimos correo y no dejamos marca de agua en el resultado. Si repites el proceso varias veces para ajustar un corte, cada intento ocurre en tu propia máquina y no queda registro en ningún servicio. Eso también significa que el rendimiento es el de tu dispositivo: en una computadora reciente un video de varios minutos se corta en segundos; en un celular viejo conviene trabajar con tramos más cortos.
Un resultado para revisar, no para confiar a ciegas
Ningún automático entiende mejor que tú dónde debe terminar una parte. Las pausas son una guía muy buena porque coinciden con los respiros naturales de quien habla, pero a veces hay un silencio largo que no conviene cortar, o una pausa corta que merece ser el punto exacto de separación. Por eso la lista de cortes se puede editar antes de exportar: mueve, quita y vuelve a mirar la vista previa tantas veces como haga falta. Cuando el reparto quede bien, descarga las partes o el ZIP y sigue con tu trabajo.